¡Hola! Soy Agustín, y actualmente tengo 18 años. Cuando tenía 16 años, tuve la increíble oportunidad de irme de intercambio por el período 2022-2023 a Fairbanks, Alaska, Estados Unidos. Desde que era muy pequeño, había soñado con poder viajar al extranjero, y la verdad es que el inglés fue siempre una gran parte de mi vida, ya que empecé a aprenderlo desde los 3 años. Con el tiempo, conocí a Rotary, y de alguna manera, fui parte de la primera camada de intercambistas que partieron después de la pandemia. Fue un viaje que me cambió la vida, y todo comenzó, allá por el 2021, con esa única orientación a la que asistimos, donde los nervios empezaron a apoderarse de mí.
Poco después de esa orientación, recibí un mensaje de un número estadounidense. Era Peggy, una señora mayor que me iba a recibir en los primeros días en Fairbanks. Ella me llevó a conocer la ciudad, y también mi escuela, lo cual me permitió empezar a adaptarme un poco. Pero después de dos semanas, me mudé con mi primera familia anfitriona. Tenía un host hermano de mi edad, y mi experiencia con ellos fue única. Siempre había algo para hacer, algo que me mantuviera ocupado y aprendiendo.
Lo más memorable de esa primera semana fue, sin duda, el viaje a Fort Yukon, un pueblo situado fuera del sistema de rutas, al que solo se puede acceder por aire. Fue una experiencia completamente nueva y diferente, y no podía creer lo remota que era esa comunidad. Viajamos Mike (mi host papá), Andy (su vecino), y yo. Todo el día estuvimos allá, explorando y conociendo el lugar. Aunque el pueblo era pequeño, la calidez de las personas que conocí allí hizo que me sintiera bienvenido desde el primer momento.
Una de las cosas que más me sorprendió fue el tamaño de algunas de las cosas que vi. Recuerdo especialmente una rueda de tractor gigante, con una cadena para nieve tan enorme que parecía algo sacado de una película. Me quedé impresionado por la dureza de la vida en esas zonas tan alejadas, pero a la vez, por lo acogedoras y amables que eran las personas. Fue un día lleno de nuevas experiencias y aprendizajes, y volvimos a la noche, dejando atrás esa pequeña comunidad, pero con un recuerdo imborrable.
En resumen, esa fue una de las muchas experiencias increíbles que viví durante mi intercambio en Alaska, y que realmente me hicieron valorar lo especial y única que fue esa aventura. Sin dudas, un día que siempre recordaré.
Escrito por: Agustín
(Outbound 22/23, Alaska D5010)
Editado por: Rotex 4851